Mi rey, acá me encuentro una vez más, en la misma situación que me tiene presa hace un tiempo ya. Indescriptibles son las sensaciones que tuve cada vez que estuve con vos. Besos, caricias, miradas, abrazos, amor, pasión, un universo que sólo vos y yo supimos crear. ¿Sabes algo? Aunque desapareció, quiero que sepas que todavía habito ahí, con miles de recuerdos que guardo en mi interior, con miles de “te quiero” que faltaron por decir, con miles de caricias y besos que me faltaron por dar. Hubo un tiempo en el que soñaba volar hasta vos y aunque no fueron tantos instantes lo vivido, para mí fue una vida entera. Mi vida... porque en eso te convertiste el día que tus suaves labios tocaron los míos, porque con ese beso conocí un paraíso que no sabia que existía, porque te entregué el corazón y en ese espacio que dejó el mismo, te colocaste vos, para no dejarme sin vida ¿Ves por qué sos mi vida? Hay tantas cosas que quisiera decirte. Te quiero y es algo que quisiera olvidar definitivamente, para poder al fin arrancarte de mi pecho.
Decime algo mi rey... ¿Te molestan mis palabras?... Tal vez como muchas otras veces, esta poeta no tenga respuestas, y esta carta tampoco. Ojalá el viento que me trae por momentos tu perfume, pudiese contestarme, pero si no hay respuesta, entenderé que es sólo locura mi poesía, que no debo escribirte nunca más así y es posible que sin saberlo esta sea la ultima vez que te escriba de esta manera y sea la última también que te piense de esta forma porque el no saber qué es lo que realmente sentís me confunde mucho.
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